10 ventajas de trabajar en una pagina porno

(por Kira – Mujeres TIC): De alguna manera tu y yo tenemos mucho en común: el porno (sea en Internet o fuera de este) es nuestro medio de vida. Y es algo que nos marca. Nos hace diferentes a los demas. Trabajamos para la gente normal: la que va a la oficina o a la fabrica, al despacho o al taller. Nadie como nosotros sabe sus fantasias, sus perversiones y sus oscuros objetos de deseo. Somos el más humano de los entretenimientos, si exceptuamos el quitarnos las espinillas y los puntos negros. Despues de unos años llenos de experiencias, hemos aprendido y ahora queremos compartir con vosotros nuestro punto de vista: porque estamos contentas de trabajar con el porno, de conocer a todos y todas que forman esta industria.
1. Tienes un ojo increíble para las tetas de silicona. Os lo juro. Las detecto a kilometros y pocas me engañan. Aunque algunas son auténticos trabajos de artistas.
2. Conoces mejor la naturaleza humana. Te ayuda a aceptar que no hay nada “normal” ni “anormal” en el sexo (mas allá de las cosas ilegales, pero eso es otro tema). Ejemplo: puedes ser un hombre trabajador, productivo para la sociedad y con una familia estupenda y que te guste ponerte ropa interior femenina o las botas de caucho te ponen cachondo como una perra. Tiene tanta importancia como que te guste o no el chocolate.
3. Descubres que el sexo esta en todas partes. El sexo esta en los anuncios, en las vallas, en los periódicos, en las portadas de las revistas. Donde menos esperas aparece, y clama por tu atención y captura tu interés. Pero para verlo así, tienes que tenerlo en mente: y entonces me aterrorizo por todos esos conservadores-cristo-fascistas-fanáticos religiosos (lease haztelomirar): están muy obsesionados por él y eso, en ellos, no es sano. En esta sociedad hipócrita, esos ojos sucios ven suciedad en todas partes: en una madre que da el pecho, en una playa nudista… Me preocupan que educación dan a sus hijos: no los preparan para esta sociedad, no los preparan para vivir su sexualidad de manera sana y natural: el miedo, el castigo y la represión son cargas pesadas que alegremente echan sobre sus hijos, en nombre de la educación. Todo eso se paga, antes o despues. Es ley de vida. Y bastante complicada es la vida ya como para complicarnosla aún más.
4. Llegas a pensar como un hombre: con la polla. Lo cual es un gran trabajo de imaginación y empatia. Te enriquece. Creces como persona. En serio. No, no os riáis…
5. Si eres activo/a, y te mueves por el mundo offline, conoces a gente interesante y divertida. El mundo del porno tradicional (el de las películas, actores, directores, actrices…) está lleno de gente curiosa y emprendedora. También es cierto que hay de tó, como en la viña del señor. Intrigas, cotilleo, y esas rutinas propias de un mundo endogamico lleno de vida.
6. Te reencuentras con el contacto interpersonal: en el mundo de los negocios llamemosles tradicionales, las distancias son respetadas y cualquier contacto sufre el peligro de ser malinterpretado. Os aseguro que nunca me abrazan tanto, me dan mimitos sin pedirlos y me hacen sentir bien, querida en cierta manera…
7. Limpias tu mente de cargas innecesarias. Digamos que este es el colorario del punto 2. Si tus esquemas mentales saltan por los aires (como cuando sabes que Baby Pinup, conocida antes como Sonia Baby le encanta el diseño y practica incesamente con su Mac book o Dunia trabaja duro haciendo los banners de su web y actualizando su blog) te haces más humana y más libre. No hay que juzgar a la gente por su apariencia, y las primeras impresiones siempre son erróneas. Que las tetas no os confundan, hermanos y hermanas…
8. Entiendes el verdadero significado de la palabra RESPETO. No importa lo que hagas, lo que digas, lo que seas. Todos y todas nos lo merecemos, seamos una actriz porno o un webmaster porno, un mecánico y o un profesor de la Universidad.
9. Las fiestas son de lo más divertidas: desinhibidas, locas a veces y sueles encontrar cosas como orgías en el baño o polvos en el guardarropa.
10. Puedes escandalizar a todo un restaurante con solo hablar del trabajo que has hecho en la mañana. Reconozco que lo hago frecuentemente y me gusta. Ese es mi único punto exhibicionista: me encanta ver como los vecinos de mesa dejan sus aburridas conversaciones y están pendientes de todas nuestras palabras, saboreando el pecado de ser cotillas. Hemos conseguido que todo un ala de un restaurante Vips dejara de comer, pendiente de nuestra vida diaria. Todo el mundo se relaja contigo, y te cuenta sus experiencias, sus deseos ocultos (que suelen ser muy comunes: un trío, una orgía, un poco de BDSM). Cuando alguien te habla así, el vinculo que tienes con ellos se hace más intimo y personal y ellos están relajados: por fin han podido hablar de esas fantasías que pueblan sus mentes y excitan a sus cuerpos.




















