21 Días sin porno

(Por Conde Duque de Olivares) – Si bien el título del artículo lleva a pensar, que voy a referirme al programa de Samanta Villar en Cuatro nada más lejos de la realidad, tan solo aprovechar el mismo, para realizar un análisis de la situación en que nos encontramos sumidos en nuestro porno nacional.
Llevamos mucho tiempo en que la industria del porno de nuestro país no existe, creo con sinceridad que nunca ha existido, o como mucho ha habido una pequeña simiente que se quedó en aquello tan manido de lo que pudo haber sido y no fue. La crisis financiera en que nos encontramos ha puesto al desnudo el porno patrio, con su excusa se tapan los problemas estructurales de la industria (perdonen que la llame así, si digo que no existe, pero es para facilitar la comprensión lectora), ya que el problema real es una crisis existencial, es decir nunca se ha planteado si queremos tener una industria del sexo floreciente y real, al igual que en otros países circundantes.

Nunca ha habido industria, porque para que la hubiese tendría que haber existido productoras que apostasen por producir varias películas al año, diversificando la temática, ya que en el porno hay tantos gustos como personas, en cambio se ha ido dando tumbos, hoy un gonzo, mañana una con argumento, pasado un sado, al otro de trans, etc, es decir nada de nada. El principal problema es que se ha vivido al día, es decir se ha buscado la ganancia inmediata, sin formar un mercado, algo necesario para el implante de un sector industrial, se h creído que el sexo ya tiene mercado y no hace falta crearlo, lo cual es una verdad a medias, para que florezca o se mantenga hay que ofrecerle una oferta rica, variada y diversa, cosa que no se ha hecho, llevando al público potencial a consumir producciones foráneas.

Se debería haber creado un star system, no se ha hecho, es cierto que algunas de nuestras estrellas son conocidas, pero más por salir en programas de la tele basura, que por sus películas porno, al contrario de lo que ocurre en USA o en Francia para no irnos tan lejos. En esto parte de culpa han tenido los actores y actrices del sector, que nunca se han unido para reclamar una serie de derechos y reivindicar su profesión, tan solo alguna voz aislada incapaz de conseguir nada en claro. Ahora la producción se concentra en Internet, no entraré en el tema de la piratería ya que se trató en otro artículo reciente, pero comparto la opinión que no es el principal mal de nuestra industria, puede ser uno pero no el peor. El peor es que no ha hecho nada para sentar las bases de una industria en plan serio, y el ejemplo está ahora en Internet, ¿nos va a salvar la red?, sinceramente no lo creo, como siempre se llega tarde y mal, ya está colapsada de páginas americanas que ofrecen porno de alta calidad.

No citaré el FICEB, porque quiero dedicarle un artículo en profundidad, pero decir que también es parte subsidiaria en la crisis existencial del sector, no ha servido casi para nada, pero ya lo explicaré en otro momento.
Señores de la industria, creen un mercado, empiecen a diversificar contenidos, aprovechen a las actrices y actores más conocidos para llegar a un público ávido de producciones españolas, y por encima de todo, olvídense de rencillas tontas y estúpidas, y únanse en un objetivo común: el crear una industria porno seria en España, y no se reúnan para criticar un libro y unas declaraciones, que por cierto es la única vez que ví a toda la industria junta, haciendo un manifiesto más ridículo que el libro que criticaban, sic transit gloria mundi y en especial en La Noria.

















