Amsterdam, turismo sexual (y cultural)

(Por Paco Gisbert) – El verano es la época del año por antonomasia para viajar. Hay muchas formas de hacerlo, pero para aquellos que gustan del sexo en todas sus vertientes hay una ciudad que destaca sobre las demás: Amsterdam. No sólo por su animado y divertido Barrio Rojo, donde es legal (y público) el ejercicio de la prostitución, sino porque la ciudad holandesa alberga dos de los museos sobre sexo más importantes del mundo. Quizás el más famoso de ellos sea el de Damrak, en la calle más transitada de la ciudad y muy cerca de la plaza Damm. Pero el que más valor tiene para el gourmet del sexo está en pleno Red District y es una delicatessen para todos los que saben apreciar el sexo como arte, diversión e historia.

En pleno corazón del Barrio Rojo de Amsterdam, el visitante se topa, de repente, con un paraíso dedicado al sexo. No está tras los espectaculares burdeles, que muestran su “mercancía” como las tiendas de ropa, en los escaparates, ni en las enormes y bien surtidas “sex-shops” que jalonan el recorrido por la calle Achterburgwald, cruzada por un coqueto canal. El paraíso está en un local, que en apariencia podría ser confundido con una sex-shop o una casa de citas, presidido por un llamativo letrero de luces de neón.

Es el Museo Erótico de Amsterdam, uno de los lugares de exposición consagrados al sexo que alberga la capital holandesa. El otro, en plena Damrak, muy cerca de la estación de ferrocarril, es un reclamo para aquellos turistas que se acercan a la bella ciudad de los Países Bajos con la idea de que es el epítome del vicio. Pero el Museo Erótico es mucho más que un señuelo para turistas. En sus cinco plantas, el visitante puede contemplar una de las colecciones más completas de figuras que representan el acto sexual talladas en marfil u otros materiales, una extraordinaria muestra de pintura erótica o miniaturas del siglo XIX que, en su tiempo, durmieron en el armario de algún noble libertino a la espera de que la sociedad las aceptara como normales.

No es lo único. El Museo Erótico de la capital holandesa es un espacio con vocación de modernidad. Su historia de la prostitución, una de las actividades que han hecho famosa a la ciudad que lo alberga, es modélica, ya que está representada por maniquíes de tamaño real con vestidos de cada una de las épocas en las que se ejerció el denominado “oficio más viejo del mundo”, hasta culminar con una réplica de lo que el visitante puede contemplar con sólo salir al exterior: el escaparate donde se ofrece una meretriz.

Figuras de todos los tamaños, épocas y procedencias conviven en la muestra con la verdadera joya del museo. La colección de dibujos eróticos que John Lennon y Yoko Ono realizaron durante su etapa de experimentación con los placeres de la naturaleza, léase drogas y sexo. Los dibujos, de un trazo libre y sorprendente, nos enseñan la faceta más perversa del antiguo Beatle, incluido el famoso bosquejo titulado “Bed in” que sirvió como manifestación de protesta contra la guerra y que, a modo de performance, la célebre pareja escenificó en el Amsterdam Hilton hace más de 30 años.

El recorrido por el Erotic Museum de Amsterdam se completa con postales, libros, un apartado dedicado al sadomasoquismo y hasta un rincón para contemplar vídeos eróticos. Una visita real al reino de Eros en el corazón del barrio más caliente de la capital holandesa. El Erotic Museum de Amsterdam está situado en Oudezijdsachterburgwal 54, abre todos los días y la entrada cuesta 7 euros.















