Angel ardiente

Escrito el 28-01-2013 por Jose_Maria_Ponce con un comentario

(Por José M. Ponce) – Desde su página web Burning Angel cautivó a una legión de jóvenes recién llegados al sexo virtual. Chicos y chicas que nada sabían de las salas X o de los viernes del Plus. Gente que no comulgaba con los estereotipos del porno convencional. Nada de tetas siliconadas, ni de estridencias corporales. La chica del supermercado, la niña con la que vamos a un concierto y que nos queremos tirar, una chica de ahora, vista, eso sí, a través del prisma virtual y tirando a putón, claro. Una heroína del sexo en la Red. Esa es Joanna Angel.

Hace unos días estuve viendo un reportaje sobre ella en uno de esos canales de documentales que tanto abundan ahora. No es especialmente guapa, no tiene un tipazo, es atractiva, pero es cualquier cosa excepto un pibón. Aunque, eso sí, es fresca, lista, atrevida, rápida de reflejos y, sobre todo, ha sabido encontrar su espacio. Ese es su gran mérito.

Joanna Angel nace a la sombra de las Suicide Girls, esas chicas tatuadas,, modernas y descaradas que han sabido sacar partido de su físico natural. Con su estética de groupie, su pasión por el rock y el punk, su descaro existencial y su astucia comercial, sintoniza inmediatamente con un público cansado de lo convencional y lo ya visto. De ese modo, impulsa una brillante carrera dentro del denominado alt-porn y la adorna, además, escribiendo artículos para revistas de culto (Spin), participando en libros de corte pornofeminista (Naked Ambition. Women Pornographers and How They are Changing the Sex Industry, y haciendo cameos en series de televisión (Childrens Hospital). Hasta el New York Times le hizo un hueco en sus inmaculadas páginas. Toda una proeza para una chica del porno.

Nacida en Nueva York, Joanna Angel -siempre según su biografía oficial- se graduó en Literatura Inglesa y en Artes Cinematográficas, mientras trabajaba como camarera en diferentes establecimientos de comida rápida. El perfecto “american way of life”. Más aún, para financiar su popular página web dedicaba las noches a trabajar como bailarina de strip-tease. El éxito y los contratos llegaron enseguida. La todopoderosa VCA le ofreció un contrato en exclusiva y, al final de 2007, cuando el citado compromiso caduca, la agencia Bad Ass Models, la acoge bajo su protección. A partir de ese momento, la carrera de Joanna Angel es cosa suya. Produce, escribe, dirige y protagoniza películas que sólo pueden conseguirse a través de “Burning Angel”, pero no se olvida de participar selectivamente en proyectos de cierta relevancia con personalidades de la industria del sexo como Sasha Grey, Jenna Jameson o Eon McKai. La fama es la fama y para sostener el negocio es importante dejarse ver.

Sin embargo, e pesar de su éxito, la carrera de Joanna no termina de ser reconocida por la industria oficial. Apenas algunas nominaciones en los AVN, esos galardones que se supone encumbran las estrellas con X, y unos cuantos premios de los llamados secundarios no deberían ser el escaso bagaje de un personaje de sus características.

Pionera de cierta independencia comercial y musa de un porno de sabor Indie, Joanna Angel no sólo se ha convertido en una abanderada de la autogestión y un ejemplo vivo para un montón de chicas que even en ella el ejemplo a seguir para triunfar en una industria llena de machistas descerebrados y muñequitas de silicona.

Un comentario

Vice.com, para ellos el porno también existe | Estrellas Del Porno #1

[...] del Valle de San Fernando. que fueron objeto del interés de Nieratko hablamos de Kimberly Kane y Joanna Angel esta vez abriendose en todos los aspectos posibles al bueno de [...]

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