"Aquellos (y estos) maravillosos años" Crónica del SEB'11

(Por Sandra Uve) – El RAE, dice que el limbo es el lugar donde están detenidas las almas de los santos y patriarcas antiguos esperando la redención del género humano. De forma coloquial también se entiende que estar en el limbo es algo así como ignorar los entresijos de un asunto que afecta a uno mismo. El Salón Erótico de Barcelona, que se celebró el pasado 06 de octubre al 09 en la Fira de Cornellà (Barcelona) fue como una especie de limbo, pero con tetas, rabos enormes y música a todo trapo. Una antesala que anunciaba el cambio definitivo y radical de un sector, hasta hace poco llamado cine porno, que definitivamente da el salto a la industria del sexo en todos sus nuevos formatos. Los santos y patriarcas en este caso, no sólo éramos todos aquellos que nos reunimos el jueves al mediodía en una comida que incluía directores (entre ellos dos artesanos de dos generaciones diferentes: Roberto Valtueña y José Ríos con Wet Dreams Entertainment), exrealizadores, nuevos productores o webmasters y responsables del festival, sino el público más veterano que asistió estupefacto a la presentación en sociedad de los nuevos mandamases de la industria X. No estaban los iconos de siempre como por ejemplo IFG, Private, Negro y Azul o Thagson, encargados de hacer películas porno, sino la generación de producción y consumo rápido destinada a Internet (Cumloader, Estrellas del Porno, Leche 69, Quesexy…) consolidada a base de una lógica aplastante: producen lo que demanda el público. Ni más ni menos.

Y en su justa medida ahí estaba el SEB como perfecto escenario para retratar ese cambio generacional en la industria para adultos. Sin olvidarse de que, por mucha alteración que sufra, una feria es una feria y debe tener los elementos básicos para que el público asistente aumente su proceso hormonal. Las expectativas se cumplieron. El jolgorio y los desmadres llenaban todos los espacios del recinto. Entre los gays con sus shows anales, los actores como Didac Durán que exaltaban a las no pocas asistentas femeninas y las decenas de actrices que nutrían los stands, especialmente el de los responsables de esta web en la que escribo actricesdelporno.com, todo aquel que entró estaba más o menos cubierto. Los viciosos de este portal que lees, consiguieron reunir a lo más granado de las curvas triple x del mercado: desde Leyla Black a Yoha Galvez o la presentación en exclusiva de Esmeralda Rose (ojo con ella que viene armada y es peligrosa) y la maravillosa y modesta sorpresa de Cerecita X, de la cual me declaro aquí y ahora, fanfatal incondicional. Para el placer de mis ojos y los de allí presentes no faltaron a la cita las más grandes de la historia: Silvia Saint, Sophie Evans, Dunia Montenegro y Salma de Nora, que ejerció el papel de organizadora de shows y actrices.

Pero el show que despertó más interés fue el regreso del incombustible Nacho Vidal, que propuso montarla gorda en una especie de gang bang femenino con voluntarias del público (glups). Afortunadamente un cambio de última hora convirtió el show en una escena hetero con su mujer Franceska. Él volvía tras más de una década sin pisar un escenario. Ella se estrenaba, asesorada y entrenada por la master del striptease, Chiqui Martí. Franceska subió al stage como si llevara toda la vida haciéndolo y su partenaire, visiblemente nervioso por la mera expectación que provoca su marca (un gatillazo y sus negocios se desploman), no sólo mantuvo una estupenda erección que se podía ver desde la puerta, sino que escenificó lo mejor de su rol como actor porno: una secuencia hardcore a ritmo de Rage Against the Machine, que incluía squirts, botellas y sobre todo anales. Un espectáculo que pretende ser el comienzo de una gira por toda España.

Pero la actuación de Nacho, representante de la vieja escuela del porno, del negocio rentable y del macho ibérico, significó algo más que esos epítetos. Nacho fue el economista que subió las acciones y derrotó a muchos especuladores, pero sobre todo sirvió de consuelo a esas almas de los santos que presenciamos, aquí y ahora, el cambio indiscutible de la industria para adultos.















