Cosas de parejas

(Por Paco Gisbert) – El porno en España es cosa de parejas. No, no me refiero a que todas las escenas sexuales estén protagonizadas por dos personas, sean hombres, mujeres o friquis. Las parejas de las que hablo son las que, a lo largo de la corta historia del cine X hispano, han dominado el panorama empresarial en la producción y la distribución de contenidos eróticos.

Desde 1992, año fundacional del cine X hecho en vídeo en nuestro país, el porno nacional tiene una historia muy ligada al concepto de competencia. Primero fue X Canal, la empresa que dio los primeros pasos con las producciones rodadas por Ponce en la primera mitad de la década de los noventa, la que se encontró con la entrada en la producción de IFG, la compañía que acabaría por dar el impulso definitivo para que la realización de vídeos pornográficos en nuestro país se convirtiera en un embrión de industria. IFG fue una de las empresas dominantes durante los aproximadamente doce años que el porno, en el formato de películas, sobrevivió en España. Fue una de las dominantes porque, en su afán por liderar el mercado, siempre se topó con competencia. Tras X Canal, llegó Interselección y sus películas sobre temas especiales. Más tarde surgió Negro y Azul, la distribuidora de las películas de Mario Salieri, que inició una aventura como productora que duró dos años y que capitaneó Conrad Son. Al mismo tiempo, Private se instaló en España y comenzó a producir filmes desde nuestro país. Y, ya entrado el siglo XXI, apareció Thagson como la más fuerte competencia a la posición de liderazgo que ejercía la compañía de Salvador Diago.
La transformación de la industria de entretenimiento para adultos en España ha borrado del mapa a esas empresas. Unas se han reciclado, otras se han refugiado en la distribución, una actividad que nunca abandonaron. Internet copa el mercado y ha cambiado la forma de ver porno en España. Salvo honrosas excepciones (Torbe, Ann y Marc, Razorback), nadie filma películas para distribuir en dvd. La red se ha impuesto como alternativa al videoclub y el formato del cine X se ha reducido hasta pequeñas piezas, se ha atomizado hasta llegar al grado cero de la escritura cinematográfica.
En la nueva etapa del porno español hay, cómo no, dos empresas punteras en el mercado: Leche 69 y Cumlouder. La primera es la heredera natural de IFG : sus propietarios son los mismos, su manera de concebir el producto similar y los protagonistas de las grabaciones quienes vivieron la edad de oro del porno español bajo el auspicio de la firma catalana. La segunda es una iniciativa arriesgada y rompedora, fruto del trabajo de Borjan, el fundador de Wamcash, que cuenta con el apoyo y el trabajo de Los Vaqueros, la simpática pareja de actores gaditanos que se ha instalado en el porno español desde hace unos años. Cumlouder cuelga uno o dos vídeos al día y ha lanzado el anzuelo sobre el consumidor con series temáticas, como las dedicadas al Mundial de fútbol o a Chicas malas, y se ha establecido como la más firme competencia a Leche 69.
Leche 69, nacida antes que Cumlouder, cuenta con el reclamo de contar con gente como Nacho Vidal, Max Cortés o Rocco Siffredi. De diseño similar a Cumlouder, pese a que la línea de trabajo sea completamente diferente, la página web de la empresa de los Diago reparte sus contenidos en series temáticas y posee un archivo de más de 1.500 escenas en español, muchas de ellas rescatadas de la época de IFG.
Como ya ocurriera hace una década, cuando el dvd y las películas copaban el mercado, Leche 69 y Cumlouder han iniciado una dura carrera por el liderazgo del porno español en internet no exenta de roces, descalificaciones y acusaciones de plagio en el diseño de contenidos. Los soportes cambian, el porno se transforma, pero la competencia entre dos empresas sigue en pie con el mismo talante que en épocas anteriores. Como siempre, el consumidor es el que gana con la competencia.















