¿Es posible otro porno español?

(Por Conde Duque de Olivares) – La presente reflexión no pretende ser una aportación al debate suscitado en nuestra industria, con la publicación del libro de Ramiro Lapiedra y su posterior aparición en programas televisivos, pero me vale como piedra de toque a la tesis principal de la misma, que no es otra ¿en qué estado se encuentra el porno español?.
Creo que la pregunta clave que debemos hacernos es: ¿existe industria porno en España?, y cuando me refiero a industria, no estoy hablando de unas productoras que realicen películas, que si las hay, si no todo el entramado que permite que una industria, y más si es de entretenimiento y ocio, sea llamada como tal.

No voy a comparar la situación con EEUU, ya que no tendría sentido, pero si que lo haré con Francia, país cercano y del que deberíamos aprender alguna cosa. En el país galo si que existe una industria porno consolidada, con productoras establecidas desde hace tiempo, casos de Marc Dorcel, JTC, Colmax entre otras, que producen más de tres y cuatro películas al año, y donde podemos encontrar productos de todo tipo: desde películas de alto presupuesto y calidad hasta los típicos gonzos, pasando por todos los géneros, y un star system reconocido incluso por el ciudadano medio francés, tiene programa propio en Canal +, y estrellas como Clara Morgane, Melanie Coste, Delfín Delage o Estella Desanges, por citar algunas actuales, son conocidas por el gran públicos sin necesidad de ir a programas rosas.

¿Qué hay de todo esto en España?, yo creo que nada o muy poco. El porno de calidad es prácticamente inexistente, directores como Narcis Bosh, Candiano o Pepe Catman han tirado la toalla ante la incapacidad de hacer un porno diferente, tan solo Valtueña se mantiene en plan cooperativa, incluso Max Cortés ha abandonado sus films de corte personal, para pasar directamente al gonzo, género que se ha convertido en la única referencia del porno español.

¿Cuántas películas se producen en nuestro país?, cada vez menos, ahora se imputa a la crisis económica, pero ¿y antes?, no nos engañemos, preguntemos a los actores y actrices si se consideran miembros de un star system. ¿Cuántas de ellas han de trabajar de gogos, stripper o en webcams, porque no se llega a final de mes con el cine porno?, por no hablar de ellos que tienen menos posibilidades.

¿Cuántos/as de ellos /as son conocidos por el ciudadano español?, pocos, tan solo aquellos/as que aparecieron por el planeta Marte en tiempos no muy lejanos, ahora se va a La Noria, pero para los efectos es lo mismo.

Esta es, en mi modesta opinión, la situación real de nuestro porno. Esta reflexión no está hecha con ánimo de generar una polémica, no va contra nadie, sino que lo que pretende es exponer el problema para intentar encontrar soluciones.

















