FICEB, pasado, presente y futuro
(Por Conde Duque de Olivares) – Este año tampoco se va a celebrar el FICEB, consecuencia de la crisis económica, según se dice, que ha llevado a que no se produzcan suficientes películas, amen del coste económico que supone el evento. Son ya dos años sin este certamen, y creo conveniente realizar unas cuantas reflexiones sobre el mismo, que quizás sean finales, porque veo muy difícil, y espero equivocarme, que se vuelva a celebrar, porque como ya he dicho en anteriores ocasiones la crisis del porno patrio no es sólo económica, que lo es, si no existencial, con una falta de ideas de a dónde se quiere ir, y a esta falta de ideas, aunque en menor medida, también el FICEB ha sido responsable.
Cuando se creó este certamen allá por los años ochenta, con sus primeras ediciones en el Pueblo Español de Barcelona, estaba claro que tenía que servir para dar a conocer la industria del porno al gran público, crear una industria consolidada, un mercado eficiente y diversificado, y crear un star system español. Las primeras ediciones pecaron de novedad, pero al poco tiempo el festival se consolidó, tanto en público como a nivel profesional, venían las principales estrellas del sector (nacional e internacional), y las principales productoras y distribuidoras. Fue tanto el éxito que se tuvo que cambiar de ubicación e ir a La Farga de L’Hospitalet.
Aquí es donde se empezaron a torcer las cosas, y no por el sitio evidentemente, sino por los objetivos que se empezaron a marcar. Se vio que era un evento que atraía mucho público, con lo que se subieron los precios de las entradas, y para que el público saliese contento se potenció lo que yo llamo el “festival de la carne”, es decir los números eróticos, cuantos más mejor, y sin parar todo el día, música estridente incluida. No digo que no sea parte del festival, pero cuando se toma la parte por el todo se acaba donde se acaba.
Al festival dejo de interesarle la cantidad y calidad de películas que se realizaban, el único interés era recaudatorio, tanto en lo que se cobraba a los stands, como en entradas. Difícilmente se podía trabajar allí, par hacer una entrevista, o para hacer negocios, cosa que si hacen en Venus de Berlín, en el que hay un día reservado sólo para profesionales y prensa, lo que permite hacer un trabajo digno, y establecer negocios.
Hubieron quejas de que el festival estaba monopolizado por una productora, en este caso IFG, probablemente es cierto, pero es algo que pasa también en los festivales medianos y pequeños de cine convencional; personalmente no creo que sea negativo, si eso no incide luego en los galardones o dificulta la presencia de otras productoras y distribuidoras.
Se desatendió lo que provenía de Internet, webmasters, páginas etc, algo que también hizo la industria, mientras en otros sitios nos fueron tomando la delantera, craso error por parte del festival, pues se ha visto que el porno patrio se mantiene por ellos; hoy se dice que se van a premiar en los festivales autonómicos o reinos de taifas, en que se ha convertido el festival.
Para no hacer interminable el artículo, dejo para una segunda parte el análisis de la situación actual, marcada por estos festivales autonómicos, el anuncio de un festival en Angola, y del último FICEB que se celebró el de Madrid. Si adelanto, no obstante, que no creo que veamos un nuevo FICEB, porque ni la situación económica lo va a permitir, aunque remontemos la crisis, ni la situación de la industria, en la que están desapareciendo productoras y distribuidoras, y en la que la división entre sus miembros cada vez es mayor.






















