Historia del porno español: los orígenes

(Por Kaiser Guillermo II) – La falta de una industria propia del sector del porno en España, ha provocado que en nuestro país no haya existido una normalidad en la realización del mismo, ello ha provocado pequeños saltos temporales, cuyo efecto más visible es que no quede casi nada del porno que se realizó justo después de la legalización del mismo por el decreto ley del 5 de marzo de 1984, más conocido como ley Miró.

Creo que es imprescindible recordar lo que se realizó, ya que para las nuevas generaciones da la sensación, que únicamente son ellos los que realizan filmes X (más bien escenitas para Internet) y que antes no hubo nada.

Hemos de recordar que España salía de la dictadura franquista, época en lo que todo lo relacionado con el sexo era tabú, y no fue mejor en la transición en lo que al porno se refiere, tan sólo podíamos disfrutar del llamado “destape”, cuya cima fue La trastienda (1976) de Jorge Grau, donde asistimos al desnudo integral de Mª José Cantudo, y Me siento extraña (1977) de Enrique Martí Maqueda con el lésbico entre Rocío Durcal y Bárbara Rey, y las películas clasificadas “S”, en las que no se realizaba sexo explícito.

En el catálogo de las “S” encontramos filmes míticos como El fontanero, su mujer y otras cosas de meter (1981) de Carlos Aured, Con las bragas en la mano (1981) de Julio Pérez Tabernero e Inclinación sexual al desnudo (1981) de Ignacio F. Iquino. Al estar prohibido aún el porno en España, asistimos al curioso fenómeno de la doble versión, es decir se rodaba erótica para aquí, y porno para el extranjero, algún ejemplo de esta práctica fue Apocalipsis sexual (1981) de Carlos Aured, que se estreno en versión porno en Francia con el título Je suis une Petite Cochone que junto a los actores españoles Ricardo Díaz y Lina Romay, contaba con la presencia de la actriz internacional Ajita Wilson (famosa por interpretar Enmanuelle Negra), que repetirá protagonismo en Bacanales Romanas (1982) de Jacobo Most (pseudónimo de Jaume Puig) con las españolas Carla Dey y Raquel Evans.

Como podemos ver en estas dobles versiones aparecían estrellas internacionales, que rodaban porno en sus respectivos países, lo ejemplos más claros de esta política fueron Las calientes orgías de una virgen (1982) con la actriz americana Rachel Ashley y la francesa Cathy Grenier, y Sueca bisexual busca semental (1982) de Richard Vogue con la francesa Helena Shirley y la italiana Marina Frajese. Muchas de estas películas se realizaban en coproducción con otros países, en especial con Italia, y en menor medida con Francia.

Señalar también que aunque prohibido, hubo algún valiente que rodó porno en la clandestinidad, claro que de mala calidad en cuanto a lo material, e incluso en lo argumental, y que algunos vimos escondidos en “zulos” como fueron Trampa para una call girl/ Porn Girl (1977) y Porn Girl 2 (1977) dirigidas las dos por Georges Lewis ( alias de Jordi Gigo) con Mirna Vel y Lynn Enderson.
En el siguiente artículo entraremos de lleno en la producción de cine porno español de los ochenta al amparo de la Ley Miró analizando preferentemente las películas de Jesús Franco.
Si alguien quiere profundizar más en este tema, le recomiendo dos lecturas:
Freixas, R/Bassa, J: “El sexo en el cine y el cine de sexo” – Paidós
Escópico, C: “Sólo para adultos. Historia del cine X”, De Cine















