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Iniciación a la post pornografia

Escrito el 13-11-2009 por Desfsin comentarios

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(Por Leonardo Faccio (Soitu.es) – Ocurrió en Navidad de 2008. El Vaticano reventaba de turistas cuando la Virgen del Santo Socorro empezó a gemir. Luego fue Pio XII el que emitió desde su tumba quejidos de placer. Los fieles escucharon con espanto el milagro anómalo. Pero la castidad de los Santos nunca se puso en duda, porque los guardias de la Basílica de San Pietro descubrieron de inmediato que el sonido provenía de dos vulgares cintas de casetes. Según las cámaras de seguridad, los responsables habían sido cuatro mujeres de falda larga, medalla al cuello y cabeza cubierta.

Porno Terrorismo“Fue un horror. Nos habíamos disfrazado” —me dice Diana Torres seis meses después del atentado pornoterrorista— “Las medias de lana se me caían y los zapatos eran tan horribles que no los podía ni mirar”.

Diana tiene 28 años y cresta punk, estudia filología hispánica y me explica que el atentado fue una respuesta artística a la represión católica. “La sexualidad es una puerta liberadora del pensamiento y la Iglesia la reprime”, dice. Pero luego aclara que el pornoterrorismo es sólo una de las manifestaciones del colectivo al que pertenece: Pos Porno, un movimiento que milita a favor de expandir las libertades sexuales y lleva años creciendo en Barcelona. Al día siguiente, Diana volvería a actuar: haría un squirting —eyaculación femenina— en público. Y yo estaba invitado a verlo.

Quedamos en una vieja fábrica del barrio obrero Poble Nou, donde ahora funciona el laboratorio multimedia Hangar. Ahí actuará Diana, bajo la dirección de Shu Lea Cheang, la artista de origen chino que dirigió el primer proyecto de net.art presentado en el Guggenheim Museum de Nueva York. Aquella obra recuperaba la historia real de Teena Brandon, una chica transexual de Nebraska asesinada por haber amado y vivido como un hombre. Esta vez, Cheang ha montado en Barcelona una performance en la que Diana es parte del elenco.

En Hangar suena música house y la cerveza en lata cuesta un euro. Apenas llego me sorprenden los bigotes de una chica, que barren toda lógica heterosexual. El resto no es muy diferente a lo que Almodóvar puso en pantalla cuando estrenó Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón en 1980. Esa película fue un acercamiento simpático y cariñoso a la sexualidad mutante. El colectivo Pos Porno, en cambio, transmite la urgencia típica de quien carga con una convicción política que defender.

Porno TerrorismoLa prostitución parece ser el único empleo al que puede acceder un transexual y contra esta forma radical de homofobia levanta la voz el colectivo Pos Porno. Pero su enemigo inmediato es el mensaje sutil —del que nadie habla— que transmite constantemente la pornografía tradicional. Lo veo en Internet antes de encontrarme con Diana en Hangar.

“¿Qué pasa si Nacho Vidal aparece penetrado por un consolador?“, pregunta una mujer en un vídeo del grupo Post-op, donde cuestionan la ausencia de multiplicidad de prácticas sexuales que se ve en porno industrial.

“La pornografía propone pedagogías de la sexualidad: cuándo y de qué manera debemos utilizar nuestros órganos. Reproduce modelos. Garganta profunda enseñó a las mujeres cómo hacer una felación”, dice, desde su página web, la filósofa y profesora de Teoría del Género Beatriz Preciado.

“Me preocupa que los adolescentes consuman porno mainstream”, dice en su blog María Llopis, acompañada por nueve mujeres que se disponen a filmar un nuevo tipo de porno.

Hay una constelación de al menos 20 sitios que forman la galaxia Pos Porno española en Internet. Entre ellos veo el blog de las mujeres que atentaron junto a Diana contra el Vaticano. Cada uno tiene su identidad. Pero todos coinciden en dos referentes:

1. La Teoría Queer, que afirma que no existen papeles sexuales biológicamente inscritos en la naturaleza humana.
2. Una mujer exuberante, morena, simpática que se llama Annie Sprinkle y es reconocida como la pionera de la Pos Pornografía.

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Sprinkle era una actriz porno norteamericana que a mediados de los 80 decidió mostrar lo agobiante que resulta repetir como una máquina una ínfima parte de la sexualidad humana. El resultado fue la película ‘Herstory of porn’, una parodia que introducía un elemento tan sensual como postergado por industria del sexo: el humor.

“Lo que nosotros queremos es representar y normalizar las prácticas sexuales que no son visibles y muchos consideran desviaciones o parafilias”, me había dicho Diana, anticipando lo que vería esta noche en Hangar.
La Barbie de Diana

Porno TerrorismoEl escenario donde actuará Diana tiene una montaña de ordenadores destrozados en el centro. Es el paisaje poscibernético ideado por Shu Lea Cheang para grabar la saga de I.K.U (2000), su primera película en la que evoca el argumento de Blade Runner. La historia va sobre humanoides —replicantes— que después de un colapso en Internet, buscan entre la basura cibernética los dispositivos necesarios para recuperar su capacidad orgásmica. El título es U.K.I. y su planteamiento resulta lógico cuando ‘sexo’ sigue siendo la palabra más buscada en la web. ¿Nuestra sexualidad sería la misma si no existiese Internet? De hecho, la trayectoria de Diana Torres la conocí gracias su página, donde cuelga en vídeo sus performances personales.

Diana sube desnuda al escenario y lee poesía. La veo en la pantalla de mi ordenador. Luego se tumba y otra mujer entra en escena. De fondo, se ven imágenes gigantes de lapidaciones, decapitaciones humanas, rinoplastias. El espanto y el placer están ahí. La otra mujer penetra a Diana con una muñeca Barbie, hasta que ella explota en un grito y deja un charco de fluidos sobre el escenario. Algo parecido promete hacer esta noche en Hangar: un atentado a los sentidos. De ahí el nombre de su web.

“No existe sexo en gran escala si no se atraviesa un momento apocalíptico”, escribió Norman Mailer y quizás tenía razón. El pornoterrorismo provoca una especie de Apocalipsis cuando conecta en una misma escena sexo lésbico, poesía, muerte sangrienta y la inevitable referencia preadolescente que evoca una Barbie ¿Es posible sentir placer con semejante escena sin tener miedo de sentirse discriminado?

Porno TerrorismoEs triste admitir que muchos de nuestros límites tienen como referente un Kama Sutra tan pobre como es el cine y la televisión. Pero es cierto: “Existe una ciencia sobre la sexualidad” —dijo Michel Foucault“pero no sobre el placer de la gente, porque en occidente nunca tuvimos arte erótico”. Quizás las versiones porno de YouTubePornotuvo , Sextube , Pornotube , Tuporno— sirvan para conocer el alcance del ingenio popular, ya que de momento son lo más parecido a la democratización de la pornografía.

En Hangar, Shu Lea Chean pide atención. Diana aparece sin más ropa que un vestido de red y dice que está lista para actuar. Entre sombras de luces rojas y azules, los protagonistas se arrastran, se lamen, se penetran. El elenco está formado por ocho personas, entre las que veo un solo varón. Es flaco, rubio, se parece a Gary Oldman y se mueve con la lentitud sensual de un felino, hasta que una de las chicas lo embiste con un consolador y Gary se contorsiona como si fuese víctima de un electroshock.

Por clasificar, imagino que ya llegó el fin de ese feminismo que enfrentaba mujeres contra hombres en los 80. Acabar con los roles que imponen los géneros es el mayor desafío político que propone el Pos Porno. De ahí que en Hangar nadie dice hombre o mujer, si no ‘biohombre’ y ‘biomujer’. El objetivo es no ofender a quienes nacieron con una estética que no se corresponde con su sexualidad. ‘Tecnohombre’ o ‘tecnomujer’ son quienes pasaron por el quirófano o son adictos a las prótesis.

“Pocos saben para que sirve la próstata: el mayor centro de placer masculino”, se escandaliza Diana.

“El cuerpo tiene una multiplicidad de expresiones que no se pueden reducir a lo masculino y lo femenino. Las identidades sexuales son una herramienta política inventada en la modernidad, porque hasta el siglo XVII no existían”, dice Beatriz Preciado, autora de los libros ‘Manifiesto Contrasexual’ y ‘Terror Anal’, que acaba de ser presentado en Barcelona, igual que otros cuatro títulos considerados ‘pospornográficos‘ , y también firmados por ‘biomujeres’.

Porno TerrorismoSobre el final, veo que Diana convulsiona en el suelo dominada por un intermitente pero caudaloso squirting, la eyaculación femenina de la que tenemos tan poca información.

¿Te has meado? —le preguntan después de su actuación.

No, esto no es pis —responde Diana. Después se queja de que sepamos tan poco sobre el squirting. Pero me asegura que de los placeres masculinos se conoce menos.

“Todos sabemos para qué sirve el clítoris. Pero pocos saben para que sirve la próstata: el mayor centro de placer masculino” —se escandaliza Diana“Por eso los griegos eran tíos orgullosos de ser penetrables. Ahora un hombre no puede decir que disfruta de su próstata por miedo a que lo llamen maricón. La Iglesia los ha jodido”, dice Diana, y me lanza una de esas miradas-desafiantes-punks, como advirtiéndome que me estoy perdiendo una parte buenísima de la vida. Y quizás tenga razón.

http://estaticos.soitu.es/soitu/videos/2009/07/27/actualidad/1248688335_214244_actualidad_noticia_video.flv

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