La aventura americana

(Por Paco Gisbert) – Hace ahora 13 años, una joven española de 28 años se convirtió en la primera actriz española que trabajaba en la poderosa industria del cine X norteamericano. Se llamaba María de Sánchez y era entonces la gran estrella del porno español, tras unos años de oscuridad en la incipiente industria española del cine para adultos. María, morena de penetrantes ojos negros y piel aceitunada, era el prototipo de la mujer hispana, un bien muy preciado por el público norteamericano que buscaba nuevas caras en una industria cada vez más dominada por el modelo de rubia siliconada y con mareantes curvas.

Sólo un año después, Nacho Vidal inició su aventura americana poco después de conocer a John Stagliano durante un rodaje en Brasil. En seis años en los Estados Unidos, Nacho se convirtió en uno de los actores mejor pagados de la industria del cine X norteamericano, un valor seguro para ganar premios en los certámenes del sector y el male performer más reclamado por las productoras del otro lado del Atlántico.

Aquellos pioneros abrieron un camino por el que transitaron, en los años sucesivos, Alba del Monte, Tavalia Griffin, Sophie Evans, Ramón Nomar, Toni Ribas, Eva Morales o Carmen Vera. Casi todos ellos tenían la costumbre de “hacer las Américas” para completar sus emolumentos mensuales: entraban en los Estados Unidos con un visado de turista, pasaban tres meses allí, rodando escenas sin parar, y volvían con una cuenta corriente repleta de dólares, aunque ello les costara un ingente esfuerzo y una dedicación completa al cine porno durante noventa días. Casi todos ellos marcharon eventualmente a América en tiempos de bonanza económica para el porno español.

Poco antes de estallar la crisis económica, ya se habían instalado en Los Angeles los dos actores que defienden el pabellón español en el porno americano en los últimos años. Marco Banderas (antes llamado Marco Duato) lo hizo sin apenas una carrera como actor en España. Banderas saltó de la academia del Bagdad a los platós norteamericanos hasta convertirse, en unos años, en el principal referente del porno hispano en los Estados Unidos. Un caso distinto fue el de Rebeca Linares. La pequeña actriz donostiarra desarrolló una interesante carrera en España desde su debut, en el morboso papel de estudiante fogosa en “A través de la ventana” (2005), de Pepe Catman. Rebeca participó en algunas películas de directores relevantes, caso de “Café Diablo”, de Narcís Bosch, antes de marchar a Estados Unidos de forma definitiva. Allí, Linares ha cambiado su aspecto físico, gracias a los implantes de silicona, para transformarse, de una lolita, en una de las actrices más atrevidas del ya de por sí osado porno americano que se realiza bajo la etiqueta del gonzo.

La crisis, sin embargo, obligó a algunas de nuestras estrellas a unirse a Banderas y Linares en la defensa del porno español desde el lugar privilegiado que es el Valle de San Fernando, en la soleada California. Toni Ribas trabaja de forma habitual en Estados Unidos, en producciones propias y ajenas, y regresa a nuestro país con regularidad para recargar pilas cara a una nueva temporada en la Meca del porno mundial. Ramón Nomar también se ha instalado en el valle del porno y compagina su trabajo como actor con el de representante para Europa de diversas compañías. Por último, Nacho Vidal, que anunció hace unos meses su inminente vuelta a Estados Unidos, sigue a la espera de que se resuelvan unos problemas legales con su visado para reconquistar el territorio en el que reinó hace seis años.















