Los herederos españoles de Penthouse

(Por Carlos Camino para Cotizalia.com) – El mundo del sexo está de luto. Ha fallecido Bob Guccione, el excéntrico fundador de la revista Penthouse y una de las tres patas de la mesa de las publicaciones para adultos junto a Larry Flynt (Hustler) y Hugh Hefner (Playboy). Un mundo que lleva tiempo tambaleándose por el tsunami sexual que inunda la Red y que busca sus nuevos iconos más cercanos y anónimos, lejos del barroquismo de sus predecesores.Tal es el caso de pequeños revolucionarios que se lanzaron en España al mercado de los contenidos para adultos gracias a Internet y que han conseguido hacer de ello su forma de ganarse la vida, a pesar de la mareante cifra de competidores que les atosiga. “En los 70 y en los 80, la gente se conformaba con ver a una mujer desnuda, ahora, con Internet, todo ha ido a más”, explica a El Confidencial el polémico Ignacio Allende, más conocido como Torbe, webmaster de Putalocura.com, para defender su condición de heredero del camino iniciado por gente como el fallecido Guccione, aunque que su web transgreda la línea que divide las publicaciones para adultos del contenido pornográfico.

Torbe, de 41 años y que cuenta con una plantilla de ocho personas en su empresa, describe dos perfiles básicos a la hora de lanzarse a una aventura de esta clase: “Hay productores pornográficos deseosos de sacar a la luz sus productos, que son los pocos, y luego hay chavalillos, que controlan de programación y se suman al negocio, que son los muchos”.

En este perfil encaja perfectamente Borja Mera, webmaster de Cumlouder, ronda los 29 y llegó a este mundillo por azar.“Empecé con una web de música y un día me ofrecieron poner un banner de una web para adultos y vi que en ese negocio se movía bastante dinero, investigué y monté la página”, explica a este diario. Ahora mismo, Cumlouder, especialista en vídeos pornográficos de pago, cuenta con una plantilla fija de 20 personas, “más actores, que van variando según nuestra necesidad”. Unos 400.000 usuarios únicos visitan cada día la página, que cuenta con 4.000 de pago.
Sin miedo al qué dirán, estos nuevos Guccione, defienden la validez de sus negocios: “Hay una falta de creatividad terrible. Todo el mundo prefiere estudiar una carrera a investigar otros campos, como montar tu propia productora porno”, opina Torbe, que defiende su trono y explica cómo hacer rentable su web: “Soy el Interviú de 2010. Fui el primero y el que llega primero, pega dos veces. Cuando yo empecé no había ninguna página como la mía”, cuenta. Al igual que Hefner o Flynt, “en mí se reúnen todas las circunstancias: transgresión, polémica y un sexo diferente”.
Borja Mera, sin embargo, se muestra más modesto y descarta situarse como heredero del imperio sexual de Guccione: “La mayoría que nos hemos visto en este negocio no ha sido por afición”. A la hora de montar la página, “sí me he fijado en Playboy, que en Internet sí que lo ha hecho bastante bien”.
¿Sin fronteras?
“Cualquiera que hable español, puede comprar en cualquier lugar del mundo, un vídeo de nuestra web, aunque se vende menos en Latinoamérica, por cuestiones de precio y de nivel de vida”, explica Mera sobre una industria digital que según él, vuelve a repuntar, tras un momento de titubeos.
Torbe, por su parte, tampoco ha dudado en traducir su web al inglés, lo que le ha reportado usuarios de Estados Unidos y Gran Bretaña. En la actualidad, su página web ronda los 200.000 usuarios únicos diarios. Lejos, por lo tanto de lo que cabría pensar, el idioma cuenta mucho a la hora de consumir este tipo de contenidos.
Un futuro multimedia
El fallecimiento de Guccione saca de nuevo a la luz el debate sobre la difícil adaptación de las históricas cabeceras a la Red. El negocio es evidente: el dominio sex.com se ha valorado esta semana en 13 millones de dólares, uno menos, sin embargo, que en su anterior traspaso en 2006.
“Los actuales dueños son ya personas mayores y no ven Internet como un negocio, sino que siempre lo han visto como algo que piratea los contenidos. Necesitan que entre alguien nuevo”, explica Torbe. “Estas revistas están condenadas a extinguirse, al menos en papel”.
Algo en lo que coincide con Borja Mera, que cree que, en papel “morirán tarde o temprano”. “Las ventajas de Internet son infinitas. “Hace unos años surgieron unas revistas on line de modelos desnudas que sacaban fotos a muy alta calidad y ya se supo que las clásicas tenían firmada su sentencia de muerte”, prosigue.
Un futuro que queda más allá de las fotos estáticas de la Miss Universo Vanessa Williams. La Red da un paso más hacia el escándalo.



















