"Mamadas de Autora" by Ana Elena Pena

(Por Ana Elena Pena) – Pretty Ketty era la mejor felatriz de toda la ciudad. Conocida tanto en los peores antros como en los más exquisitos clubs, su insaciable boca había chupado cientos de vergas sin importarle la clase social, el físico, la inteligencia y la maldad o bondad del interesado. Un pene es un pene, y lo que acompañaba a ese jugoso y preciado amasijo de carne no era asunto suyo.

Hasta aquí pudiera parecer que era una fulana más, una zorra mercenaria dando rienda suelta a su voraz instinto, si no fuera porque las técnicas felatorias que controlaba Pretty Ketty eran bastante…inusuales, lo que la convertía en la Diosa Absoluta de la Mamada Aquí y Allá y Más Allá del Reino.
Todo aquel que quería cambiar de manera radical su vida, acudía a Pretty Ketty y a sus “Mamadas de Fantasía”. Siempre amorosa, siempre servil. Con la boca permanentemente húmeda y entreabierta, los labios gordos y jugosos como un órgano latiente con vida propia, de un rojo bermellón escandaloso.

Una de sus especialidades era la “Mamada Sacapuntas”. Te la chupaba haciendo movimientos giratorios, como un exprimidor de naranjas, hasta desgastarte la polla y dejártela afilada como un lápiz. Tenía que tener mucho cuidado de que al terminar no le sacaran un ojo, con esa punta tan estrecha y puntiaguda.
Cuentan que, en el interior de su boca, notaban al tacto una especie de agallas, protuberancias, pequeñas ventosas, o delgadas membranas como tentáculos de medusa. Había todo un mundo allí dentro.
Para la “Mamada Chicle”, se la introducía en la boca muy despacio, hasta el tope, y entonces, mediante movimientos ondulantes de succión de la garganta, el pene iba creciendo en su interior, pasando por el estómago, los intestinos, retorciéndose y disfrutando de todo tipo de texturas y sensaciones, hasta salir por el culo. Luego ella ponía la mano allí, acariciaba el glande y acababa el trabajo manualmente.

Tras eyacular, la polla encogía rápidamente tal y por donde había venido, como un matasuegras después de soplar. Pero seguía permaneciendo elástica como la goma.
También podía meterse el miembro en la boca y mediante hábiles movimientos de lengua, hacerle un precioso nudo marinero. O tallar una buena erección con los dientes y transformarla en una sirena, un tótem o un animalito del bosque.
El caso es que los hombres, aburridos de su pene, tan parecido a los del resto, acudían a ella para conseguir un falo sorprendente que lo distinguiera de los demás. En vez de competir por el tamaño, se disputaban entre ellos el título al miembro más original, asombroso, sorprendente o bizarro, y a Pretty Ketty le sobraba imaginación para ponerse a ello.

Y las novias, las esposas, las viudas y las adúlteras, todas ellas estaban encantadas de tener entre sus manos, sus bocas y sus pechos semejantes obras de arte.
Textos + Ilustraciones son cortesía de Ana Elena Pena. Te recomendamos la lectura de su libro de relatos cortos e ilustraciones “Hago Pompas con Saliva“, publicado en Editorial Melusina.
Mucho más sobre Ana Elena Pena en su pagina oficial en http://www.anaelenapena.es/, su blog en http://anaelenapena.blogspot.com/ y en su Pagina de Fans de Ana Elena Pena en Facebook.















