Max HardcoreEnviar material “excesivamente” obsceno por correo puede costarle un disgusto a Max Hardcore. Será un jurado de la corte federal el que decidirá qué es obsceno y si la pornografía que realiza Paul F. Little (alias Max Hardcore) es “decente” o no lo es. Los cargos a los que se enfrenta son los de usar un servidor para venta de material obsceno y varios cargos de entregar material obsceno a través del correo con sus dvd´s Max Extreme 20, Planet Max 16, Golden Guzzlers 7, Fists of Fury 4 y Pure Max 19.

La (presunta) humillación de las actrices en las películas de Max (lluvias doradas, insultos, fistings, tortazos y agresividad extrema) es lo que se pretende encausar como delito. Es cierto que algunas de estas actrices acaban llorando a lágrima viva tras terminar las escenas y algunas dijeron ir engañadas a los rodajes sin saber lo que se iban a encontrar. En defensa de Max hay que decir que estas escenas son pactadas para que las chicas parezcan estar sometidas a una tremenda y durísima sesión de sexo. Todo preparado de antemano. Rebeca Linares por poner un ejemplo salió escaldada de su escena con Max y juró no volver a repetir la experiencia. Pero muchas otras actrices ganaron mucho dinero con ellas, y no tuvieron ningún problema posterior. Cierto es que para quien no esté acostumbrado, las secuencias que graba Max pueden ser muy fuertes, pero su influencia en el porno actual es reconocida incluso por sus enemigos.
La naturaleza extrema de las películas de Max es algo que no gusta a muchos bien pensantes en su país. Las leyes contra la obscenidad en los USA son tan contradictorias que prohíben el fistfucking, que prohíbe meter los cinco dedos, pero si que se permite meter cuatro, o incluso es legal meter 16 dedos (cuatro manos con cuatro dedos), pero es ilegal meter los cinco. El juez ha impuesto tres condiciones para que el rodaje pueda ser considerado obsceno: interés lascivo, ofensivo para los miembros de la comunidad y no tener ningún valor literario, científico, político o artístico. Es más que probable que Max salga sin problemas del juicio. Pero en el hipotético caso de no ser así muchos tendrían que empezar a replantearse muchas de sus producciones porno. Max lleva mucho tiempo en el punto de mira del FBI, pero también anda en el punto de mira de sus mismos compañeros de profesión que envidian su éxito e independencia.