Porno en soporte de papel

(Por Paco Gisbert) – Este mes, la página web estrellasdelporno.com cumple tres años en la red informando sobre las noticias relacionadas con el mundo X. Junto con pornoticiero.com y milkywaychannel.com forma la Santísima Trinidad de las revistas virtuales de información sobre porno en nuestro país. Pero antes que ellas, hubo otras, en soporte de papel, que, aunque ahora nos parezcan trasnochadas, mantuvieron al aficionado al día de lo que sucedía en el planeta X.

En 1992, José María Ponce accedió a la dirección de las ediciones españolas de las revistas Chic y Hustler, publicaciones norteamericanas de un formato similar al Playboy pero con imágenes de sexo explícito en sus páginas. Ponce apostó por personalizar las ediciones nacionales de ambas revistas incluyendo información sobre cine X, en unos tiempos en los que hablar de porno era sumergirse en las catacumbas de la cutre producción que se realizaba en nuestro país y hacer malabarismos con la escasa información que aquí llegaba sobre las novedades del circuito norteamericano. Para la mayoría de los mortales, Zara Whites no era la actriz de cine X más importante de Europa, sino una prima lejana de Amancio Ortega que se había prestado a ceder su nombre al empresario gallego para que montara una cadena de tiendas.

Bajo el auspicio de Ponce, Chic y Hustler alumbraron una generación de periodistas que, por primera vez, hablaban de cine X como si hablaran de películas de vaqueros. Manuel Valencia, Marco Aurelio Bevià, Rubén Lardín, Hernán Migoya, Agustí Díez o Ramón Llubià eran algunas firmas lascivas que se convirtieron en pioneras en el periodismo pornográfico en España, mientras que Joe y Tillín Cuadrado se ocupaban de que el diseño de las revistas fuera atractivo. Gracias a Chic y Hustler supimos de las muertes de Michel Ricaud o Savannah, de la dimensión mítica de Gerard Damiano o de que Rocco Siffredi planeaba rodar películas en España. Ponce dejó la dirección de ambas revistas en 1997, cuando las dos cabeceras decidieron nutrirse de los contenidos gráficos que llegaban de sus originales norteamericanos, y el porno español se quedó sin nadie que hablara de él. Sólo Hot Vidéo, la franquicia de la famosa revista francesa especializada en erotismo surgida en España en 1995, aguantó el tirón. Ese mismo año, Ponce se convirtió también en el responsable de la edición española de AVN News, pero la aventura sólo duraría tres números.

Había, sin embargo, una publicación no especializada que informaba sobre cine X. Se trataba de la Cartelera Turia de Valencia, una especie de guía del ocio de la ciudad valenciana que siempre consideró al porno como un género cinematográfico más y que siguió publicando críticas de las películas X que se estrenaban en la ciudad hasta la desaparición de las salas X.

El testigo de Chic y Hustler lo recogieron dos revistas de carácter generalista que, a principios de este siglo, prestaron atención al mundo del porno: Interviu y Primera Línea. En la época en que dirigía Interviu el periodista Jesús Maraña, la revista del Grupo Zeta lanzó al mercado la única colección de clásicos del cine X que se ha editado en nuestro país, en formato VHS y con un apoyo documental que incluía comentarios sobre las películas ofrecidas, una historia del porno y fichas de las principales estrellas del género. Años después, Interviu impulsó el suplemento Maxxx, en el que se ofrecían reportajes, entrevistas y noticias sobre el mundo del porno, al igual que hacía la revista Primera Línea, perteneciente al mismo grupo editorial, bajo la dirección de Guillermo Hernáiz.

La decadencia del porno en papel coincidió con la apertura de páginas web especializadas en información sobre cine X, verdaderas sucesoras de ese porno en soporte de papel que ahora nos parece tan lejano.
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