Mientras en Madrid se ultiman los detalles para inaugurar en pocos días la nueva edición del FICEB, existen otras ciudades como Barcelona o Donostia donde se está generando una visión alternativa del género de cine X con espíritu punk y alma feminista. La representación de las tendencias sexualidades alternativas es salirse de la industria, y se denomina “post porno”. Es una tendencia artística y activista que recupera para las minorías la representación por antonomasia de la sexualidad. Maria Llopis es la precursora del movimiento “post porno” español, una tendencia que destaca por ser activista y artística y parte de porno poetisas y revolucionarias del sexo, con talleres prácticos, charlas en museos o casas okupas y deconstrucción de realidades absolutas y anodinas. La performance, el vídeo, las jornadas de sexo públicas, la provocación y sobre todo la experimentación son sus principales características.
Como movimiento planetario, el “post porno” nació en EEUU en los años ochenta y está muy vinculado al activismo Queer (resistencia a la heterosexualidad dominante) y el post feminismo. Aseguran que el porno es una cuestión política. Y que “no hay pornografía sin un contexto legal que defina los límites de lo que es públicamente visible”. Comparte con el movimiento punk un cierto gusto por el feísmo, una estética barata y anti consumista y la conciencia de que buena parte de la batalla política se libra en el cuerpo. En Donostia se prepara un seminario de Feminismo Porno Punk de la mano de la filósofa Beatriz Preciado en el centro Arteleku del 2 al 5 de julio.
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