A la folloneta del amor le falta gasolina

(Por Alex Salgado) – Hay algo que me sorprende enormemente del cine porno que se rueda en estos parajes ibéricos nuestros. Me refiero a la bipolaridad de sus argumentos que muestra clarísimamente que el producto final no tiene el objetivo de hacer sentir al consumidor esa sensación tan agradable que reza: Si nena, ese podría ser yo…

Por un lado durante años nos quisieron hacer creer que para tener sexo en “porno mode” debías ser un millonario opulento de esos que viste siempre con batín (fumando en pipa) y habita grandes mansiones, con piscinas y caballos (el animal no la droga) en el jardín. El porno de los noventa nos vendía argumentos y localizaciones imposibles donde el consumidor patrio no podía sentirse identificado. Dime tu quién de nosotros tiene una casa de cuatro plantas con criadas (tetonas) deseando que te las tires contra el horno de la cocina mientras tu mujer hace lo propio con su monitor de natación.
Pero con la llegada de la crisis, la invasión de internet, el paso de las películas de hora y media a las escenas concisas; se está viviendo una transformación que hace que vivamos una situación más confusa para la mente y el paquete del aficionado.

Como los pornetes no tienen tanto dinero como antaño intentan tirar de eso que ellos llaman imaginación desbordante, cuando en realidad no es más que una copia del modelo americano, argumentos que al cruzar la frontera andorrana pierde todo el sentido. Quien leches puede creerse que paseándote por la calle con un fajo de billetes lograras tras una simple negociación que la chica más guapa de toda la avenida se meta en tu cama…
Qué casualidad que siempre las chicas van perfectamente depiladas (ni un solo gato acostado), la mayoría van sin bragas, todas suelen tener las tetas de silicona y sensuales tatuajes, jamás se topan con alguna chica que tenga migraña, etc. Por no hablar que jamás vemos como se firma el contrato de cesión de los derechos audiovisuales, los test de enfermedades y demás tópicos del día a día sexual que al no aparecer denota falta de sinceridad.

Aunque todo esto en el fondo no es necesario dado que si navegamos por estas mismas páginas, no tardaremos en encontrar las caras de esas misma chicas en el listado de actrices en nomina con varias escenas grabadas y editadas. Qué casualidad (nótese la ironía) que ayer te pararon por la calle y hoy ya tienes dieciséis escenas subidas en una web hermana de dicha productora. ¡En ocasiones la vida te da unas sorpresas!.
Cosa que hagan los americanos, nosotros la calcamos sin miramientos que para eso somos españoles de morcilla y pandereta. Incluyendo los nombres, las decoraciones de las furgonetas donde suben las chicas o peor aun el “gimnick” de dejar tiradas a las chicas al final de la escena y salir huyendo. Sin duda creo que con un par de cafés y dos reuniones podríamos parir ideas menos exportadas…

Seamos sinceros con nosotros mismos. ¿Quien se cree que una chica se subiría en una furgoneta por cien euros? Yo no solo no me lo creo (ni me excito con ello) además soy el primero que no me fiaría de una chica que por dos billetes de cincuenta se sube sin pensárselo en un mono-volumen donde hay tres tipos (uno armado con una cámara HD) que no conoce de nada, seguro que es la famosa “chica de la curva” la de las historias de miedo.
Lo mismo me pasa con la versión femenina, van dos actrices por la calle haciendo de reporteras picaronas y van parando a la gente por ahí pidiéndoles que enseñen los pezones o se dejen untar el cuerpo con nata. Casualidades (otra vez las irónicas casualidades) de la vida siempre el tercer o cuarto chico al que paran en su paseo suele ser un tipo perfectamente depilado y bronceado que no tiene ningún problema en irse detrás de un muro para fornicar a la perfección.

No tengo acceso a las estadísticas de descargas de estas escenas, pero como consumidor de porno no me creo que sean las más descargadas de las páginas que las alojan. ¿De verdad las personas que miran porno patriótico disfruta y paga por ver estas escenas que nos venden una realidad americana que aquí no entra ni con vaselina?.
Sería el mismo caso que los castings (otra moda) que siempre son en oficinas llenas de cajas de cartón (con un ordenador de cuando Bill Gates hizo la comunión) en donde chicas con cara de no saberse las tablas de multiplicar, responden cuatro preguntas estúpidas y en la quinta ya se la están chupando al cámara. ¿Algún día se nos mostrara lo que pasa después de esos castings cutres? Yo mataría por saber si alguna de esas chicas logra el dichoso trabajo o se conforma simplemente con un chorro de leche en la cara, que todos sabemos que es lo que te suele pasar cuando pides trabajo…

Resumiendo que debemos animar a los trabajadores del porno patrio para que en vez de mirar siempre lo que hacen en la tierra de las hamburguesas, se rebanen un poco los sesos para poner en marcha iniciativas originales y nuevas. Que nos copien ellos a nosotros, leches…
Hasta que llegue ese momento y como es de humanos equivocarse yo saldré este fin de semana a la calle con un par de billetes de cincuenta en el bolsillo. No sea que alguna chica quiera que le cruce la calle al volver de la playa.
Continuara…
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