Tras la puerta negra

(Por Conde Duque de Olivares) – Les ruego, me permitan el juego de palabras con el mítico título de los hermanos Mitchell “Tras la puerta verde”, protagonizado por la recientemente fallecida Marilyn Chambers; para realizar una pequeña comparativa entre el pasado y el presente del porno español.
“Tras la puerta verde” fue, además, la primera crítica que escribí en el año 1984, en una de las salas X de Barcelona, que surgieron al amparo de la Ley Miró, que reguló el cine porno en nuestro país. Me sirve, pues, para establecer un nexo de unión entre las ilusiones de antaño y las realidades presentes.
Aquellos fueron años de esperanzas, tras la oscuridad de la dictadura, se nos abrían nuevos horizontes, y se esperaba el surgimiento de un porno genuinamente español, empezaron Jesús Franco y su mujer Lina Romay con películas con más talento e ilusión, que presupuesto, pero era el principio, al que le siguió un periodo de travesía en el desierto hasta la aparición de José Mª Ponce, que intentó crear una mínima industria, y al que se debe la creación del FICEB.
Tras Ponce, aparecieron en poco tiempo varias productoras, se empezó a rodar películas de forma normal, y pareció a finales de los noventa y principios del dos mil, que teníamos una industria seria, un star system, y un mercado racionalizado; pero ha sido llegar una crisis económica y llevárselo todo, quedando reducido nuestro porno a la producción para Internet.
Y la verdad es que estamos como al principio, con una salvedad, no hay las ilusiones y esperanzas de antaño, de aquellos años ochenta, cuando soñábamos, si no alcanzar a los EEUU, al menos si a Francia y a Italia; ahora vemos que es un sueño imposible, no sólo no hay dinero, tampoco hay capacidad espiritual para lograrlo.
El porno español atravesó una puerta, que como se ha visto con el paso del tiempo, no era verde sino negra, tan negro como su presente y su futuro inmediato, encerrado en píldoras para internautas, que practican el onanismo virtual, y que quizás produzcan dividendos a quienes las producen, pero que difícilmente sirven para crear una industria seria, y poder hablar en propiedad de un porno español.















